Las verduras, sin orden ni concierto

Así, sin orden ni concierto, picadas, troceadas y partidas de cualquier forma, han ido a parar a una sartén con un chorro de aceite y un par de pizcas de sal (que siempre confesamos que utilizamos una pizca de sal, cuando en realidad son dos o tres o cuatro), un montón de verduras que tenía en la nevera justo en esa línea que separa el “estoy aceptable” del “estoy para que me tires”.

Todas troceadas, casi de cualquier forma, todas juntas y revueltas, entraron solidarias en la sartén la berenjena, los pimientos verdes, los champiñones, la cebolla, el puerro, el tomate y los ajos; sin preocuparme de los tiempos de cocción de cada una de ellas,  igualito que lo hacían las abuelitas de casi todos nosotros, solo teniendo en cuenta que estará listo cuando el ingrediente más duro este tierno. Eso sí, a fuego muy lento – tengo muchas más cosas que hacer que estar mirando el fuego toda la mañana – (frase típica de mi madre, seguro que aprendida de la suya).

¿Que más da si la berenjena esta deshecha, los champiñones han quedado del tamaño de los piñones y la zanahoria sin embargo esta en su punto? Cuando te lo metes en la boca esta riquísimo y te hace recordar la textura del pisto de la abuela.

Así que toca separar la mitad para congelar (que ha salido muchísimo) y al resto hacerle una pequeña modificación para transformarlas en las verduras al curry, que se acabarán convirtiendo en la otra mitad de un cous-cous, que seguramente caerá mañana mismo.

Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s